19 abril 2006

Hasta la segunda vuelta

A fines del próximo mes de mayo, nuevamente los peruanos y peruanas tendremos que acudir a las urnas para emitir nuestro voto y elegir al nuevo presidente en la llamada “segunda vuelta”, después de los ajustados resultados que hasta el momento se tienen: Ollanta Humala a la cabeza con 30.789 %, Alan García con 24.314 % y Lourdes Flores con 23.690 % (ONPE - Actualizado al 91.532 % de actas computadas a las 08:42:10 horas del 19/04/2006)

Pero más allá de definirse quiénes van a la segunda vuelta, ¿qué significan estos resultados electorales para el Perú?, ¿qué significan los votos obtenidos en este proceso?, ¿qué es lo que el pueblo peruano ha querido decir?, teniendo en cuenta que sólo hubo 10% de ausentismo electoral (El total de electores hábiles fue de16,494,906)

Mirar los resultados electorales nos da una idea de la fragmentación política del Perú actual. Una fragmentación que se expresa en las diversas aspiraciones de los peruanos de acuerdo a sus necesidades, contextos y creencias. Por ello que, a pesar de que existen distancias en los porcentajes de los tres primeros candidatos, éstas son mínimas y más bien acaban colocándolos en una misma bandeja, en tanto como figuras o líderes de los tres niveles o sectores que representan: un nacionalismo a ultranza (con mayor respaldo electoral del sector rural), una social democracia (con respaldo electoral del partido aprista y parte del sector rural) y una derecha (con respaldo electoral de la clase urbana media, alta y empresarial)

Pero, ¿qué tan peligrosa es esta fragmentación para el país? Desde el punto de vista social se origina una deslegitimación del sistema político: ciudadanos que no se sienten representados por quienes han sido elegidos. Y desde el punto de vista político, se crea un ambiente caracterizado por distintas fuerzas políticas -muchas de ellas sin una organicidad sólida a nivel interno- que en vez de caminar juntas, caminan disparejas. Tal vez por ello, el líder aprista haya referido la necesidad de crear un espacio de diálogo entre las fuerzas políticas, para lograr un gobierno de concertación y concentración nacional que garantice el desarrollo y respeto de los derechos sociales de todos y todas.

En ese sentido, antes de definir el voto para la segunda vuelta, será necesario que la población perciba una real voluntad política de los candidatos para fortalecer el proceso democrático del país, ubicando por delante propuestas, debates, concertación, antes que guerra sucia, oportunismo o satrapía política.

O como afirma un amigo, profesor universitario: fomentar la unión de las fuerzas democráticas para construir una propuesta democrática como en Chile o Alemania, dejándose de tanta palabrería. O como dice, otro amigo peruano desde Louisiana, al sur de Estados Unidos, que en el extranjero se ve que en el Perú, las cosas están cada vez peor, no por el presidente de la República, sino por el pueblo mismo que no sabe lo que quiere. Todo esto en un escenario incierto, tal como lo publica el diario El Clarín de Argentina, el 10 de abril: “El resultado de la segunda vuelta [en el Perú] es una incógnita. Pero hay algo claro: a Humala se le hará difícil captar votos de partidos que lo han combatido con fuerza, tanto el Apra de García como el de Flores…”

Finalmente, hacer una aclaración: El artículo anterior de esta columna, publicado el día viernes 07 de abril en diario Correo (Puno), debió titularse “Ni Ollanta, ni Lourdes, ni Alan” y no como salió publicado: “Ni Ollanta, ni Alan”.

Comentarios

Hola n_n

:)

Anotado por: Neftis | 20 abril 2006

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