21 septiembre 2006

Entrevista a Daniel F

Daniel F: Lo que hemos hecho hasta ahora ha sido a punta de patadas

Hace más de un año entrevisté a Daniel F en Arequipa, horas antes de que diera un concierto como solista. Luego, el cassette de la grabación se perdió, volvió a aparecer y por alguna razón desconocida nunca me decidí a redactar la entrevista. Ahora, que Daniel F y Leuzemia tocarán por primera vez en Puno (4 de octubre 2006), me animé a rebuscar la grabación y escuchar aquello que conversamos. Aquí algo de lo hablado.

-¿Cuántos años tienes?
-Ya voy en los 44.
-¿Y en la música?
-Más o menos 22 años
-Casi la mitad de tu vida. Y ¿cómo te sientes con todo esto? La constancia musical, la propuesta. ¿Qué dices?
-Yo estoy muy contento conmigo, no sé si feliz, pero contento, o sea dentro de lo que es mi chamba, de lo que es Daniel F, porque yo separo lo que es Daniel F de Daniel a secas. Las chibolas se enamoran de Daniel F, los medios de comunicación lo vuelven un personaje romántico y cuando lo conocen, uno se da cuenta que es igualito pues; que le salen los mocos. Lo que hemos hecho hasta ahora, ha sido a punta de patadas y sin torcer un ápice en las coordenadas.
-Por eso va la pregunta, es que en el Perú es difícil vivir de la música.
-Sí, es jodido, pero no sólo en el Perú, sino en cualquier país, pero más jodido todavía en un medio donde tienes todo en contra. Los artistas tratan de salir adelante de la mejor y más honesta manera pero quien te pone la traba no es la gente, ni el local, ni el clima, que se yo. La jodedera viene de INDECOPI, de la municipalidad, de APDAI, que te quiere cerrar el evento.
-Quizás por la piratería, si te refieres a INDECOPI.
-Yo jamás he renegado de lo que llaman piratería fonográfica, porque esa es la respuesta a todo eso, a toda esa opresión que tenemos nosotros los que no podemos adquirir tan alegremente un disco de 20 dólares o un software de 200 dólares. Yo veo un poco por ese lado y soy partidario de que los discos deben tener, hablando de negocios, no un precio bajo ni un precio alto, sino un precio justo.
-Pero volviendo al tema, qué percibes en estos 22 años de música, que ha pasado en el ambiente musical de Lima, desde que iniciaron.
-Sí, es toda una vida. Cuando empezamos a tocar había gente que ni nacía y ahora va a los conciertos, o van con sus padres que sí iban a los conciertos, o van con sus tíos o sus hermanos mayores y eso es lo que más rescato de Leuzemia, que puede ser capaz de reunir a varias generaciones.
-Eso, y quizás es que Leuzemia o Daniel F en buenas cuentas se ha convertido en un icono para la juventud, porque pasa que mucha gente no sólo escucha o canta tus canciones sino que también se identifica con el mensaje, “al colegio no voy más…”, que se yo. ¿Asumes esa idea?
-No sé si la asuma, en todo caso, no lo he dimensionado. Hasta hace un buen tiempo yo no tenía el menor conocimiento de lo que se decía, de la leyenda, del mito que finalmente me parecen una tontería.
-Ya, pero lo que yo te digo no es nada de leyenda, ni mito, es una cuestión cierta, que existe…
-Sí claro, por eso te digo, recién como que me di cuenta en los últimos tres años, que ha sido la etapa más fuerte de todo, donde ha habido un montón de gente que va a los conciertos, donde la venta de los discos se ha cuadriplicado y lo que siento es que ha crecido una conexión emocional entre nosotros y la gente y por un lado siento un orgullo, pero también hay una responsabilidad con todo lo que yo diga y haga. Antes yo decía muy alegremente muchas cosas, en el escenario, en los reportajes, era muy cachoso y me burlaba de mucha gente, pensaba que solamente era mi lengua pero después entendí que había mucha gente que lo tomaba en serio y me amarré la lengua. Por eso, en los últimos años ya no hay muchos reportajes donde tenga esa verborrea de estar insultando a todo el mundo, de llamar concha tu madre a cualquiera.
-¿Irreverencia, tal vez?
-No, no tanto, como que era una manera de dar a conocer tu opinión ácida sobre ciertos personajes o cosas que veías.

* * *

-Bueno, pasando a otro tema, que tal el aspecto creativo ¿Es una cuestión permanente, constante?
-Sí, menos mal. La cuestión de la composición en muchos lugares resulta una cosa muy extraña, inclusive a través de la historia de los primeros años del rock and roll, los setentas, ochentas, en la música pop, el intérprete está acá, pero hay un grupito que son los compositores y arreglistas. Entonces, cuando fuimos a Brasil a un festival, yo comencé a cantar mis canciones con todas mis cosas y después de la presentación me puse a conversar con los músicos, con paraguayos, brasileños y me decían, oe, ¿esas canciones son tuyas? Y yo decía, sí, pues, son mis canciones y se sorprendían y decían, o sea este huevón es compositor, la cagada, porque la mayoría de los grupos que estaban ahí interpretaban cosas del folklore de su país.
-Y en tu caso, ¿cómo es el proceso de componer una canción?
-No, nada especial. Yo duermo tres o cuatro horas al día, nada más y luego me levanto y una de las primeras cosas que hago es ir al teclado, al piano y comienzo a componer, así más o menos es la cosa.
-¿Más al teclado que a la guitarra?
-Sí, es que yo no soy guitarrista, odio la guitarra, jamás he sido partidario de ella.
-¿El piano, sí?
-No, sino que el teclado es más fácil que la guitarra y cuando quiero hacer canciones de cantautor es la guitarra, no hay otra, y cuando quieres hacer las cosas con sinfónicas, las armonías, los arreglos, tienes que usar el teclado, un teclado que tenga opción de poder registrar varios sonidos paralelos, hacer bases con cuerdas, creando armonías, etcétera.
-¿Y las letras? No sé por qué pero siempre he pensado que Leuzemia ha recibido influencia de la vida limeña, de vivir en una ciudad grande o del centro de Lima, los barcitos, las prostitutas, la pobreza. ¿Qué dices?
-No creo. La verdad a mí no me afecta el entorno. Yo no tomo fotografías de los exteriores, estoy más metido en mis interiores, intimista pues. Cantar sobre las calles o los personajes, no sé, no me atrae mucho, más me meto en lo que son los miedos, los temores de la gente, los complejos, todo lo que es interno.
-Como que exploras tu mundo interior. ¿Algo así?
-Sí, eso vengo haciendo desde hace algún buen tiempo, y ojo que no se confunda con la canción clásica de amor que se ha prostituido tremendamente. Creo que cuando son sentimientos y sensaciones reales no tienes por qué ocultarlos. Yo puedo vivir en Chosica, o aquí, o en Nueva York, e igual voy a cantar sobre lo mismo porque no me afecta mucho. Soy un tipo urbano, que le gusta el cemento, el vidrio, el ruido del carro. No me gusta mucho el campo, los arbolitos, no me atraen esas cosas.
-Bueno, en los últimos años has grabado algunos discos en solitario. ¿Qué pasó?, hubo digamos un rompimiento en la propuesta de Leuzemia con tu gusto o inspiración, para pasar a explorar un camino en solitario.
-No. Lo solitario siempre ha sido antes que Leuzemia. A mí me gustaba el rock desde pequeñito, hasta que escuché Pink Floid, y dije ya pues, ésta es la huevada que quiero hacer y comencé a descubrir todo lo que era la música progresiva, pero también escuchaba solistas y rock argentino que estaba naciendo mas o menos en los setentas. Entonces lo que primero compuse fueron canciones acústicas.
-También tocaron con la Orquesta Sinfónica Nacional.
-Claro, era mi sueño desde que escuché el primer disco de Pink Floid que era un disco orquestal y desde ahí quise tocar con una orquesta, pero para eso ha tenido que pasar tiempo, porque hace 20 años las condiciones no eran las mismas. Yo no hubiera podido pedir tan alegremente, oye dame una orquesta sinfónica para dar un concierto.
-Por ejemplo, en “Hospicios”, su último álbum, me da la impresión de que podría ser como el Pink Floid peruano, ¿hay esa tendencia?
-No creo que sea tan Pink Floid, pero de todos modos sí hay uno o dos pasajes seguramente que sí son bien floidianos.
-¿Y el discurso que se da a lo largo del disco, como que fuera algo conceptual?
-Claro, porque es un discurso apegado a los discos conceptuales en general que puede ser una ópera rock, o una obra de teatro, que es lo que siempre me ha gustado. Por eso, hasta el disco “A la mierda lo demás” tiene un comienzo, un desarrollo, un intermedio, un pasaje final y el cierre. Trató de que los discos puedan ser escuchados tranquilamente, que no estén así como sea y con “Hospicios” ya se dio ya el trabajo completo en ese sentido.
-Se puede decir que Hospicios es la culminación de una etapa de Leuzemia o el comienzo de algo diferente, lo digo por las diferencias musicales, entre lo que hacían al comienzo y hoy.
-No se si será la culminación o el inicio de otra o simplemente es un disco más, solo sabemos que se ha vendido un montón, que salió bonito y que yo estoy contento con todo, desde el punto de vista musical, armónico y lírico.

* * *

-Haciendo un poco de historia rockera en el Perú de hecho que has escuchado a Tarkus. ¿Qué te parece?
-Claro, pues, de hecho que sí, yo los escuché en los setentas en su época y era el ejemplo más preclaro de lo que era el rock en castellano porque ahí todavía existía esa cuestión de que si era rock, había que cantar en inglés.
-Ellos son los primeros en el Perú que hacen rock en castellano.
-No sé si los primeros, en realidad, pero había un montón de grupos que cantaban en castellano, a pesar que llegó un momento en que se negaba el castellano como idioma para la interpretación, que era imposible hacer rock en castellano, incluso, el mismo Gerardo Manuel en uno de sus programas de radio lo dijo abiertamente. Entonces no teníamos muchos referentes de rock en castellano, y si los habían no eran del rock que uno quería, a lo Black Sabbath, sino como que eran más sicodélicos. Tarkus tenía muchos matices en su música, tenían un abanico de propuestas no como ahora que muchos grupos modernos tienen todas sus canciones igualitas y se hace aburrido.
-En algunas de tus canciones como solista hacer referencia al chileno Fernando Ubiergo. ¿Qué te procura esto de la nueva trova?
-Sí, Ubiergo es el referente más contundente para lo que yo hago. Cuando componía canciones sentía como que todavía no había una dirección, ojo que te hablo de fines de los setentas, y en la radio sonaba un tema de Fernando Ubiergo que era una canción horrible, no me gustaba, pero después un pata me paso un disco de él y ahí escuche una canción llamada “Yo pienso en ti” y con eso fue suficiente. Me empezó a gustar por la sencillez del lenguaje, no era un Silvio Rodríguez o Milanés, que son entreverados, muy líricos, poetas. Ubiergo era más sencillo, con palabras más de la avenida, más de la calle y así se me metió querer imitarlo, sacar el gorgojeo de la voz, de que sea más agudita pero como tengo voz de pastrulo y fea y toda aguachentosa, nunca me salió pues, pero esa fue la intención.
-¿Me dicen que estas escribiendo un libro sobre la movida subterránea de Lima?
-Sí. Es un libro que se llama “Los sumergidos pasos del amor”, que lo terminé en el año 2000, pero que lo estuve escribiendo desde 1990, con toda la cuestión del underground.
-Como un testimonio.
-Sí, exacto. Cuento cosas acerca de cómo paso la movida. Lo que pasa es que ya en esos años, te hablo en los noventas, había un montón de gente de universidades que quería hacer estudios sobre lo subterráneo.
-De hecho hicieron algunas tesis.
-Sí, hay tesis y todas esas cosas, pero ¿a quienes entrevistaban? Tenían que ser a los más conspicuos y uno de ellos era yo, entonces me preguntaban siempre la misma huevada, que como comenzó, que por qué la ropa negra, etcétera. Entonces dije mejor hago un libro donde cuento todo para que ya no me pregunten y ahí explico simbología, lenguaje, música, los sitios donde tocamos, todo, todo.
-¿Y nunca salió?
-La cuestión es que cuando lo terminé me lo compró una editorial de Cajamarca que se llama Rumitiana Producciones, pero nunca lo editaron. Cinco años después vinieron a mi casa y me dijeron, oye todavía queremos sacar el libro, pues, no se si quieres darle una corregida antes de sacarlo. Pucha, ya han pasado cinco años, muchas cosas han cambiado o hay nueva información y a ver qué pasa pues, hay muchas vivencias y acontecimientos y hay que tratar de darle un nuevo vuelo.

FIN.